miércoles, 2 de marzo de 2022

Primera Historia de Viaje en Bicicleta, Cicloturismo en la Nación Muisca, Marzo de 2009

Todo cuento comienza con un "Érase una vez" pero este es diferente 

Fotos y estadísticas: https://es.wikiloc.com/rutas-cicloturismo/primera-historia-de-viaje-en-bicicleta-cicloturismo-en-la-nacion-muisca-marzo-de-2009-96535939

Primer día

Ruta por nuestra capital  


Bogotá es una ciudad hermosa y horrenda a la vez...he tenido la oportunidad de hacer un test a mi poderosa bicicleta, así es su nombre,   por las exigentes y estresantes vías y ciclo rutas bogotanas y la bici se portó bien y era la primera vez que conducía la poderosa con alforjas...el arranque del viaje estaba previsto para el día 15 o 16 del corriente mes, pero por cuestiones que no sé ni por que sucedieron partí y comencé a rodar hasta el 17. Día que  no paro de llover ni un solo instante en Bogotá, y que además hasta las 4 pm hubo la posibilidad de arrancar aunque ya estaba estresado y se me cambiaron todos mis planes...   Recuerdo como si fuese ayer cuando entré al museo nacional por primera vez en mi vida con un presupuesto exclusivo para el viaje y vi esos pendientes de oro con motivos muiscas y aquello del presupuesto cambió cuando pensé: son para mi madre; sería una carga hermosa de llevar y un buen antídoto contra las cachetadas de bienvenida por haberla hecho angustiar durante los días,  que ni sabía cuántos eran.

primero fue la lavadora estropeada de mi mejor amigo donde me estuve alojando casi todos los días en Bogotá por este impase y teniendo la ropita sucia ni modos..., Edwin peña a quien agradezco infinitamente toda su atención y hospitalidad además de la agradable compañía de su hija Paulita que me dio un toque de buena suerte al entrar ella por primera vez a lo que sería mi casa en los próximos días (mi carpa) entre juegos de Krash en PlayStation y comidas deliciosas que su esposa Ceci preparaba y que me hacían sentir como en la casa pude ir pensando en lo que podría ser mi viaje y el patrocinio de estas personas que como toda la vida,  se han portado como ángeles conmigo y tengo que decirlo...me patrocinan mis locuras más que nadie...

 A las tres treinta pm del día 17 ya estaba furioso, quería que escampara y no me quedo otra que relajarme pensando en un plan b  mientras él tenía la amabilidad de tranquilizarme….como toda la vida. La armada de la bicla ha tenido lugar en gran parte gracias a él y a sus amarres mágicos que sin ellos estaría con nudos indescifrables y cuerdas inamovibles y molestas…..y así se fijó todo para esta travesía loca y soñada sin que se cayera nada…ni siquiera el ánimo.

Ya no me alojaría en Guatavita la primera noche y no sabía por dónde empezar. Cuando arranque la bici pesaba más de lo que esperaba y era difícil de maniobrar. Eso sumado a la salida de Bogotá que es un caos y al frio intenso y el viento en contra me hicieron pensar en muchas,  muchas cosas....pero todo en esta vida tiene solución y la carretera y los mapas me fueron mostrando el camino....Aprendí la primera lección de los viajes en bicicleta, que “lo planeado no siempre en la realidad es lo plasmado”.  

 

Cuando salía de la calle 200 en Bogotá me lleve un susto tremendo porque tras de mi había una señora de edad manejando un carro muy pequeño y de repente un pitazo horrible que solo podría ser de una de esas tracto mulas o tráiler gigantes…lo primero que hice fue saltar fuera de la bancada y casi me doy el porrazo número uno de esta travesía. Luego del susto mire atrás y comprendí que la señora viajaba tan lento que a mí ni me sobrepasaba y yo contaba con una velocidad de 25 km por hora. 

Luego del impase salí pitado de esa ciudad con menos tráfico pero muy agradecido con Bogotá y quienes allí viven…con mi tío Hecticor,  mis amigos, además de mi tía Dora que como siempre me salva la patria.

Salí del perímetro urbano y a la altura de los cementerios comencé a notar que la bici iba más rápido y que el peso se hacía más manejable. Antes del peaje logre alcanzar mi primer y único record de velocidad en ese día 17de marzo...55.1 km por hora 250 m antes del peaje Andes…era mi primer record y estaba feliz…cargo frente a la bici unos mapas muy útiles que me hablaban todo el tiempo con sus líneas y sus puntos caprichosos con nombres indígenas, Que me decían…quédese aquí esta noche-….no mejor descanse aquí…en Zipaquirá es mejor…ya estaba un tanto más oscuro pues eran las 5 pm….Sopó me convenció. Aunque no quería llegar allí lo hice por necesidad pero las cosas pasan por algo y resulto ser un lugar muy interesante. Primero dos lugareños en sus bicis me guiaron…ellos iban más rápido que yo y sin manos…..yo me sentí mal por mi falta de habilidad hasta que uno de ellos se sorprendió con el equipo que llevaba…una maleta a cada lado de la rueda trasera, y encima de ella, un plástico, una carpa camping y una maleta gigantesca con chucherías indispensables. Cuando llegue ya eran las siete de la noche y no había lugar donde armar la carpa porque prohibieron las zonas de camping. 

He tenido que negociar mi noche en un hotel…resultó ser un lugar hermoso donde las habitaciones no contaban con numero sino con nombres. La señorita que me atendió me ofreció una en especial…” Bella Elena”….entonces bajo esa habitación con nombre de mi madre, un ambiente colonial y hogareño, la limpieza y el  nuevo testamento que me regalo ella me sentí como en casa. 

Cuando desperté al otro día recorrí el pueblo a una hora absurda pero en la que nadie estaría en la calle y el pueblo seria solo para mi…recorrí su parque principal con una escultura en honor al cacique, la iglesia hermosísima con sus doce cuadros de los ángeles de Sopó, el santuario del señor de la piedra donde en  1753 en una roca apareció la imagen de nuestro señor Jesús y se construyó en sus linderos un lugar bellísimo y lleno de paz. Como en casi toda iglesia su reloj detenido y así me gustaría que fuera…que las horas no corriesen más 

 Todo esto además de las calles coloniales y modernas y los innumerables puntos de venta de lácteos alpina cerrados….a las 6 de la mañana…jejejej que podría esperar….

Agua caliente cama  blanda, tv, radio, en fin todo muy económico pero de lujo 

Luego de un desayuno colosal con tamal chocolate, pan y despedirme de las personas que conocí, incluyendo la pareja de esposos del hotel Camelia Real donde me alojé, emprendí mi viaje y mi siguiente destino sería el mítico pueblito colonial de Guatavita… 

Vale la pena volver a Sopó, porque fue más de lo que esperaba... 

Algunos numeritos

Hora de inicio de pedaleo: 4 pm

Temperatura: paramosa muy  paramosa

Paradas. : Incontables, por los semáforos y choferes imprudentes

Hora final: 7:04 pm

km recorridos: 46,30 km (Bogotá-sopo)

Velocidad máxima: 51 km por hora (salida a Bogotá antes del peaje andes)

Tiempo real de pedaleo: 2 h 4 m 27 s

Altura máxima: 2632 m nivel del mar

Nivel de estrés: mucho al principio (cero después) 



Segundo día 

Como en Europa 

El segundo día de esta locura estuvo cargado de muchas emociones buenas y pesadas. He tenido que abandonar Sopó hasta las nueve de la mañana pues cuando se empaca y se alista para esto se tarda uno mucho tiempo. La idea era llegar a Guatavita mínimo para el almuerzo. Cuando emprendí mi ruta noté que la vía era muy muy angosta y cada vez que pasaba en el mismo sentido un bus o peor un camión me soplaba un viento de miedo por la cercanía y el peligro…pero cuando pasaba en sentido contrario era un viento real como una bofetada invisible  en la cara.

Cuando estaba en el kilómetro 11 me di cuenta que mi maleta se iba mucho hacia a otras y cuando pare a revisar la parrilla trasera había sucumbido por el peso. Me tocaría ir más lento y estar pendiente de mi equipaje para poder seguir….cuando llegué  a una curva después de un desvió llamado el salitre me sorprendió el cambio de paisaje….era un cuadro con pinceladas muy verdes de pinos y robles muy hermosos que semejaban mucho el paisaje rumano y es que la altitud ya superaba los 2800 metros. El regalo más grande a la vera del camino que con sus verdes y azulados brazos y sus manos abiertas me regalaba el aroma del bosque donde iniciaba el maravilloso paisaje lacustre del  embalse de Tominé. El aroma a eucaliptus, la paz, el viento a mi favor, y la poca presencia de transito me hicieron pensar que estaba como en Europa pero sabiendo que mi Colombia es hermosísima y no tiene nada que envidiarle a ningún lugar…con el perdón de mis amigos extranjeros que leen estas líneas…. 

 

el gusto por el paisaje a veces de muchos pinos y bosques y a veces de áridas y raras formaciones de tierra arenosa que semejaban la mismísima luna paso a segundo plano por que comenzó una subida en la que mi velocidad se reducía a 9.5 km por hora sobre la poderosa que rechinaba como quejándose de tal pendiente. Era agotador y lo que me daba animo era la gente que pasaba en sus carros y me saludaban porque aunque en estas latitudes los ciclistas no son raros y los turistas son habituales. Se les hacía extrañísimo mi exagerado volumen de equipaje…o ¿sería por la expresión de mi cara agonizante de cansancio?

Me subió mucho el ánimo la cercanía con un paraíso para los pescadores llamado Guasca…un municipio que no conocí por no estar en la central pero me trajo bonitos recuerdos cuando mi padre me hablaba de su afán por ir a allí para pescar la trucha arcoíris…eso fue cuando yo era un niño hace uffffff muchos años jejejjeje pero si es algo de mi padre lo recuerdo como si fuese ayer

después de treinta minutos de subida y de acabarme mi primer bebida logre avistar una mancha color naranja marrón a lo lejos y enmarcado en un gris tapiz celeste logre por fin impulsado por las miradas extrañadas y los aplausos de los niños o de las damas del lugar  (oh sí) arribe a Guatavita a las 12:05 m

Es un lugar maravilloso enmarcado en el mejor estilo colonial y con su leyenda del dorado lo hace un lugar místico y genial para visitar…aproveche y me bebí de un solo sorbo lo que me restaba de agua y con una amabilidad increíble pude recargar mi termo con agua fresca para el resto de la jornada gracias a doña Julia y su hija que atendían una caseta de dulces. Aproveche y charlé un rato con ellas de lo típico y regrese un tanto para conocer la plaza del pueblo la iglesia y en medio del furor,  recordé mi primer fallo mecánico de la poderosa y su parrilla rota.

Don Hernando me colaboro con sus mágicos puntos de soldar y casi no me cobra. Al desear bendiciones me despedí de aquel maravilloso lugar que matiza el marrón apacible y el blanco de la tranquilidad de paredes no muy viejas que cuentan historias de dragones, princesas y lagunas.

 Al decir “hasta pronto” a quienes conocí allí, emprendí una bajada espectacular por la carretera que me llevaría a mi próximo destino. No podía mirar casi al frente pues el bosque a un lado era tapizado de rojos otoñales y troncos rectos que con mi andar pareciera que danzaran y se rozaran entre si…es algo único…al mirar a mi derecha mi compañera de hace pocos kilómetros atrás…la laguna de  Tominé y sus aguas que con el tenue viento mezclado con el arrullo del sol…semejaba como si el agua fuera una estela de luceros que aparecían y se fundían en el agua gris y fría de su esencia.  

Imposible no mirar a mis costados…. 

En una bajada 4 km después de Guatavita logre remontar una pendiente contraria que me regalo con su precario asfalto y sus curvas una velocidad increíble y hasta impensable. Cuando mire el computador de la poderosa el panel me dejo ver un número que me sorprendió. no es mucho para una moto pero con ese peso y a pedal ir a 81.5 km por hora no es nada despreciable….al contrario…uno piensa cosas como….huyy si mantengo esta velocidad llego a Sesquilé en 2 segundos, pero una subida repentina no tan fuerte como su hermana mayor de Guatavita me asesinó la fantasía.

Cuando llegue al fin del embalse logre ver veleros a lo lejos y unas formas a la orilla de la laguna que eran fantasmagóricas y siniestras de árboles secos que parecían personas desdichadas y muertas, pero en pie.

 Al final y después de muchas danzas de pinos, logre arribar a Sesquilé que en lengua chibcha significa agua caliente. Me sorprendió la forma que toman las montañas ya que es como si un indio gigante se acostara en el horizonte y dejara ver su perfil que rasga los cielos. 

No me quede mucho allí y comencé a descender de nuevo a Suesca que estaba a tan solo 9 km de este último pueblo que no me dejo mucho a la vista. Cuando llegue a su parque principal me sorprendió la escultura de un ave gigante y un busto que decía “no soy un hombre”, pero no me quede en el parque para averiguar de qué se trataba. Lo que tenía en mente era la empinada y destapada senda que me esperaba hacia Cucunubá más al norte de Cundinamarca y que en ella hay zonas de camping. En Suesca también las hay pero como allí existe gran afluencia de deportistas extremos por las rocas y la escalada, deduje que no era algo muy económico que digamos. 

Eran las 4 pm y cumplía un día de marcha con mi poderosita. Allí encontré amables ancianos con sus caras lacradas por las pesas del tiempo implacable que me indicaron que no estaba lejos de Cucunubá y aunque era destapado y subiendo,  que podría llegar…no quería irme de Suesca sin ver las dichosas piedras que días antes veía en la tv con poco interés. Sin saber que en la realidad era algo impresionante.

Me devolví entonces y conocí a Mauricio y a su amigo instructor de no más de 30 años, Alejandro quien me llamo la atención de él,  la cantidad de arneses y cosas de alpinismo que  tenía sobre si… 

Al ver mi cara de sorpresa cuando me dijeron del precio de los campings en Cucunubá me tendieron la mano y me ofrecieron quedarme en el patio de su casa que era como un museo de alpinismo….espectacular…me quedaba tiempo para ir a ver las montañas, ver las clases de escalada sobre roca a la vera de  una carrilera del tren que me llevaba a las grandes estatuas naturales que eran pisoteadas por los hombres y mujeres que junto a ellas se veían como hormigas. Vi la famosa virgen de Suesca en lo alto de una roca y allí vi trepar en menos de dos minutos al primer deportista... 

Uno de ellos me dijo al saber que venía de Bogotá en bici que estaba loco…yo le dije… ¿loco?…loco es estar  a 70 m de altura en vertical con solo una cuerdita y me despidió con una carcajada…logre subir a dichas rocas pero por un camino en zigzag que no era gratis….lo digo porque sale caro subir por el cansancio y por las espinas. allí logre enviar mi primer mensaje a todos los amigos familia y conocidos que no sabían aun nada de mi….luego de escuchar una buena canción al borde de lo más alto de una de las cientos de altísimas rocas y de ver a Suesca desde allí como un pesebre me sentí relajado y tranquilo con mi poderosa bajo llave en un baño para que no se fuera con el primer aventurero que la sedujera….en fin excelente…cuando baje Alejandro mi anfitrión y futuro profe de escalada en roca me presento a una amiga suya quien en un tono entre hippie y boyacense,  me invito a quedarme en su casa y luego de una negativa mía por no ser descortés con el patio y el camping le conté sobre el viaje y mi destino…..se fue sin despedir,  como la mayoría de las nuevas generaciones y eso me agrado ya que su hedor a marihuana me tenía a punto de llamar a Hugo ( amigos extranjeros después les explico) 

El día termino con brochazos rosas, naranjas, azules y oscuros en el cielo….y luego de regresar por esa carrilera y escucharles hablar hasta el final de alpinismo como cuando yo hablo de radio o de rugby o de mi trabajo, volví a Suesca y heme aquí…escribiéndoles y disculpando mi hortograjia….me espera la armada de la carpa y pedir al señor de los vientos que no sople mucho y que Morfeo me lleve pronto  a sus dominios en medio del estrellado cielo sabanero.

 Algunos numeritos

Hora de inicio de pedaleo: 9 am

Temperatura: excelente con sol y alguna llovizna pasajera

Paradas. : En la subida del salitre, en Guatavita, Sesquilé, Suesca

Hora final: 04:02 pm

km recorridos en el día: 56,5  km (sopo-Suesca)

km recorridos en total: 109,16 km

Velocidad máxima: 81.5 km por hora después de Guatavita hacia Sesquilé

Tiempo real de pedaleo: 6 h 18 m 39 s

Altura máxima: 2650 m nivel del mar Guatavita

Velocidad mínima: 8.1 km por hora en la subida del salitre ufffffff 

Algunos mensajes de ánimo 

Dianita Ardila (puente)

"te felicito y desde acá hare mucha fuerza por ti para ke te vaya muy bien,,,,,dios te acompañe y te lleve a la meta..un abracito para ti,,,"

Dianita mi compa de trabajo (Barbosa) 

"hola compa... q alegría q puedas emprender este viaje q significa tanto para ti....pido a dios guarde tu vida en cada pedaleo x estas bellas tierras colombianas.... estaré atenta x leer tus mensajes... cuídate mucho..." 

Nayibe Mendoza (Bogotá)

uauu que chévere......adelante 

HugoLongi (argentina) 

Veo que estás disfrutando a pleno estas extraordinarias vacaciones. Tratándose de un chico joven como vos será una experiencia inolvidable. Es algo que jamás me animé a hacer. Hoy veo a mi bicicleta bastante abandonada y me han dado ganas de ponerla en movimiento. Tal vez este fin de semana ande un poco pero por la ciudad. 

Mi vida por estos días está mucho más tranquila. se acerca el otoño y ya las temperaturas han descendido y los días se hacen más cortos, sobre todo desde ayer que atrasamos una hora en argentina. Volvimos a UTC -3. Tardé en acostumbrarme a utc -2 y ahora que lo había logrado otra vez a lo de antes. además a fin de mes comienzan los nuevos esquemas de radios. 

se comenta que la voz de Rusia aumentará su horario de transmisión. 

LiuNa (radio internacional de China) 

Hola, estimado Marius,

Estoy contenta de saber sus últimas noticias. Gracias por compartir sus experiencias tan felices con nosotros. Al leer su carta, nos inyectó su alegría y su optimismo. Le deseo que pase todos los días alegre y energéticamente. Como miembro de la gran familia de la onda corta, aunque estamos lejos, le apoyo y nos le preocupamos. Tenga cuidado a su salud y al tráfico. Esperamos que nos narre más detalles de su viaje en bicicleta.

Abrazos

LiuNa

CRI

Maus mi hermano en valencia (España) 

mijito me has hecho llorar con tus palabras.... 

ánimo, yo seré el primero en mandarle crema para las ampollas del culete. jeje, tenga cuidado con las mulas, las que cargan caña de azúcar y las mulas de los conductores que hay en Colombia. No se maltrate, coma bien, hidrátese bien, Guaraptorade el mejor. Muchas vitaminas, no se distraiga, trate en lo posible de no escuchar la música muy duro, para que este pendiente del ruido de los coches<pues ya que esta joven si llega pero está como lejitos…eso llega tarde o temprano,  me dijo mientras ya comenzaba a dar pedal.

Un rally, me dije...sonreí a mis adentros y me dije que gracias a la causalidad vería por primera vez en mi vida y desde un sitio privilegiado un rally en viva competencia y ya decía yo la cantidad de carros camperos que rugían ansiosos por tragarse el polvo…y hacérmelo tragar a mí también,  ha no caí en la cuenta de ello hasta que me sucedió en vivo y en directo.

Una chica muy joven de unos 15 años que era una de las personas en la parte trasera de ese jeep verde oliva delante de mí,  me dijo despectivamente:

< ¿Apostamos? a que le ganamos a llegar a Santa Sofía nos vemos allá

No pare atención suficiente al asunto pues no estaba en competencia más que conmigo mismo y estaba perdiendo pues ya era un poco tarde y aun no llegaba a Santa Sofía y ahí mismo podía ver como ese campero con su pasajera un poco presuntuosa por estar de pie tal cual reina de la yuca o la panela en su carroza, se alejaba de mi vista menos rápido de lo que yo mismo quería.; <pues ya que esta joven si llega pero está como lejitos…eso llega tarde o temprano,  me dijo mientras ya comenzaba a dar pedal.

Un rally, me dije...sonreí a mis adentros y me dije que gracias a la causalidad vería por primera vez en mi vida y desde un sitio privilegiado un rally en viva competencia y ya decía yo la cantidad de carros camperos que rugían ansiosos por tragarse el polvo…y hacérmelo tragar a mí también,  ha no caí en la cuenta de ello hasta que me sucedió en vivo y en directo.

Una chica muy joven de unos 15 años que era una de las personas en la parte trasera de ese jeep verde oliva delante de mí,  me dijo despectivamente:

< ¿Apostamos? a que le ganamos a llegar a Santa Sofía nos vemos allá

No pare atención suficiente al asunto pues no estaba en competencia más que conmigo mismo y estaba perdiendo pues ya era un poco tarde y aun no llegaba a Santa Sofía y ahí mismo podía ver como ese campero con su pasajera un poco presuntuosa por estar de pie tal cual reina de la yuca o la panela en su carroza, se alejaba de mi vista menos rápido de lo que yo mismo quería. <pues ya que esta joven si llega pero está como lejitos…eso llega tarde o temprano,  me dijo mientras ya comenzaba a dar pedal.

Un rally, me dije...sonreí a mis adentros y me dije que gracias a la causalidad vería por primera vez en mi vida y desde un sitio privilegiado un rally en viva competencia y ya decía yo la cantidad de carros camperos que rugían ansiosos por tragarse el polvo…y hacérmelo tragar a mí también,  ha no caí en la cuenta de ello hasta que me sucedió en vivo y en directo.

Una chica muy joven de unos 15 años que era una de las personas en la parte trasera de ese jeep verde oliva delante de mí,  me dijo despectivamente:

< ¿Apostamos? a que le ganamos a llegar a Santa Sofía nos vemos allá

No pare atención suficiente al asunto pues no estaba en competencia más que conmigo mismo y estaba perdiendo pues ya era un poco tarde y aun no llegaba a Santa Sofía y ahí mismo podía ver como ese campero con su pasajera un poco presuntuosa por estar de pie tal cual reina de la yuca o la panela en su carroza, se alejaba de mi vista menos rápido de lo que yo mismo quería. No se ponga a levantar novias en cada pueblo, no rompa más corazones. si pasas por san gil amigo mío.... no pague ningún peaje, así también le mama gallo al estado, cuando sienta frio suba los vidrios, asegúrese bien el cinturón y no corra a más de 180 km /h por que le multan. No adelante en curvas, muy bien que vaya siempre de la mano de dios, para que le de mucha fuerza. Saludos a todos por allá, encomiéndese a su maestro y a Garuda. 

Un abrazo, ya me contareis. 

De mi sobrina Yani (Madrid)

Espero que le hagas caso a mi tío Mauricio de comer bocadillo con cuajada, pues este aperitivo es de tu generación, jajajajaj, mucha suerte y muchas ganas de pedalear espero que vallas acompañado" 

De mi mama 

Dios te bendiga y te de fuerza para cada día aquí te espero con los brazos abiertos como siempre…la tua mama 

Un abrazo a todos 

Me voy a armar mi carpa

Pd: Damián la nota sale en pocos días 

Paciencia por favor…y suerte en Ibagué…gracias por contagiarme de esta locura aunque ya desde hacía un tiempo lo quería hacer…antes de tener la fortuna de atravesarme en sus caminos

Dios los guarde a todos 


Tercer día

Rasgando los cielos   

 

Luego de escribir mi primera crónica la noche y su frio me invitaban a dormir porque estaba exhausto. Venía de Sopó en Cundinamarca un pueblito hermoso y de carácter religioso que me dejo una excelente impresión. Alejandro el instructor de escalada en roca me dejo quedar en el patio trasero de su oficina donde en la mañana muchos escaladores convergen para alistarse con sus arneses y parafernalias a devorarse las rocas y montañas de este lugar mágico y ancestral llamado Suesca.  

Armando la carpa ya eran las 10 pm y un frio de más o menos 8 grados me envolvía con un susurro fantasmal y tétrico que hacía temblar las sombras de los arboles proyectadas por las luces de los postes callejeros circundantes sobre mi...eso me hacía moverme más rápido aunque las estrellas me tranquilizaban y con su voz titilante me convencieron de que no llovería de inmediato.  

Mi poderosa tuvo que acomodarse sobre una rueda en un baño que estaba a 2 metros del patio donde dormiría en mi carpa. parte de mi equipaje me acompaño como si fuera ese oso de peluche que a los niños los hace dormir más tranquilos aunque no era precisamente algo tierno...mi machete, el celular el reproductor de música la maleta chica que sería de almohada la linterna y un nuevo testamento...el mismo que me regalo la señora del hotel en Sopó.   

Desde la carpa todo era más cálido entre la bolsa de dormir...era un oasis al frio pero cualquier ruido me intranquilizaba. Mucha agua bajo los puentes había transcurrido desde que dormí solo en una carpa...entonces debía hacer guardia y dormir al mismo tiempo...el cuerpo humano es espectacular y perfecto porque he tenido la capacidad de poder dormir con un ojo y hacer guardia con el otro...a cada ruido mis ojos se abrían y miraba la pared lateral de la carpa para ver que sombra humana o animal podría llegar a divisar.   

Era la una de la mañana y un ruido me despertó totalmente... eran como golpes y agujas cayendo sobre la carpa y que cada vez eran más constantes...el agua comenzó a arreciar más copiosamente y una lluvia cayó durante no sé cuánto....los primeros 30 minutos estuve haciendo un test y recorría con mis manos el piso para ver si el agua entraba....y como no era invitada por ahora debía crear un plan b  que era dormir en el baño y dejar a mi vehículo fuera....dormir sentado?...me dije....eso lo viví la última vez en el aeropuerto de Barajas en España...pero prefería estar en ese patio y en su defecto en ese baño antes de volver a ese maldito lugar donde no eres un ser humano sino un pedazo  de carne inmigrante para los estúpidos,  aquellos que se creen extraterrestres.  

Afortunadamente el plan b no fue ejecutado por que el agua respeto mi espacio y pude dormir hasta  que una luz me ha dicho... levántate son las siete de la mañana...era la luz del astro rey que aún no se asomaba por que las rocas no lo dejaban…pero su luz ya llegaba y me cubría con su esperanza. 

Recogí todo mojado y esto me tomo mucho más tiempo del esperado y mientras fui a desayunar dejando todo bajo llave logre ir a la iglesia y caminar un poco por el pueblo que me dejo pernoctar en sus suelos.

Vi dos puertas que tampoco tenían candado frente al patio donde me quedé y decía “duchas” la de hombres no abrió…dije, estaba la otra cerrada también,  Pero eso fue en la noche…cuando me percaté que pude abrir la otra puerta de la ducha de damas solté una carcajada y me dije…menos mal que anoche no la abrí o me hubiese quedado a dormir aquí…lo que si hice fue guardar mi bici aquí más cómodamente y me di un duchazo delicioso con agua fría que no lo estaba tanto como el aire matutino de Suesca.

11 de la mañana y aun haciendo fuerza a los amarres del equipaje ya con el estrés pesando sobre mis espaldas por lo tarde que era. 

Dejé Suesca a las 11:30 y mi próxima villa era Cucunubá donde en su camino la gente del campo me decía todo lo contrario a la del pueblo o las ciudades….me daban ánimo,  me decían,  siga que el camino lo lleva,  eso está llegando en tres horitas y que es alto pero seguro  

El camino me hizo bajar de la poderosa y guiarla con mis manos porque era una subida de 45 grados casi imposible de tomar. en el camino que era agotador pero enriquecedor que me hacía beber un litro de agua por cada 500 metros logre ver en un alto impresionante el cerro de las tres viejas que eran como grandes gigantes petrificadas y talladas con el cincel del tiempo y que rasgaban el horizonte tal y como en Sesquilé….abajo de mi estaba Suesca y arriba de mi unas montañas altísimas que se bañaban con las nubes como si estas fueran abrigos en sus cuellos negros y distantes…hasta allí debí llegar a más de tres mil metros 

Volteé la mirada y no lo podía creer después de una hora y media de ascenso solo llevaba 10 km  y mi ánimo subió cuando mire atrás y pude observar que como un pequeño espejo en la distancia caído en la tierra escoltado por  una manchita blanca y marrón en medio de un verdor convertido en azul por la lejanía  me di cuenta que de allí venia. Era el embalse de Tominé que reflejaba el sol en la distancia con un plateado maravilloso y efímero y Guatavita era esa manchita lejana. Eso me dio ánimo para seguir….ya no tenía casi agua y un carro se detuvo…allí venían dos civiles y de copiloto un policía…me dije...”haaaa no quiero hablar no quiero responder preguntas soy ciclista y ya” 

Pues el hombre me dijo solo para donde me dirigía y le respondí asfixiado: “Cucunubá”

Cuando me dijo que me faltaban unas dos horas note que me extendió su brazo con una botella de jugo helado….yo no lo dude y agradeciéndole mil veces me despedí y me dijo “mucho gusto, Oscar Barrera,  soy el alcalde de Suesca”…le dije más sobre mí y le invite a mi pueblo en Santander.

Estaba salvado por que luego lo que seguía era más subida y subida….sentía como la montaña se burlaba de mí pues cada vez que veía un horizonte después veía más alto y más alto y más aún….pero estaba feliz.

A mi derecha se veían garzas blancas y me dije” estaré alucinando” ¿Garzas en un páramo como este de 3000 metros?…no,  luego de ver tantas junto a las vacas paseantes me convencí que eran reales. Me miraban y salían espantadas a buscar un refugio en lo alto de los cielos. 

A mi izquierda un campo interminable de florecitas amarillas que con la velocidad de algunos planos que ya me dejaban respirar se convertían en un loco mosaico de colores entre verdes carmesís y amarillos. 

luego de por fin coronar la cima de este alto del crucero y en todo su esplendor junto al frio y las caprichosas formaciones de canales áridas por donde alguna vez el agua viajó,  una muchacha se cruzó en mi camino y se asustó al verme…le dije ..”Tranquila”….no muerdo y me dijo que se había asustado no por lo feo sino porque me vio respirando muy hondo como si me ahogaba…..le dije que no pasaba nada y me despedía mientras veía sus mejillas quemadas y rojizas por el clima inhóspito y paramuno de este lugar hermoso. 

Las nubes que cobijaban las montañas ahora también me cobijaban a mí….iban muy rápido como si tuviesen prisa al ver al sol y se asustasen  por su presencia evaporadora y caliente. Pude notar como la luz del sol se filtraba sobre ellas y sus rayos recorrían la tierra a gran velocidad como si dios tuviese una linterna y estuviese buscando ciclistas locos y desocupados….

Un rayo de sol de estos paso frente a mí y me mostro algo brillante como de plata a unos 10 m de la poderosa y yo que ya éramos uno solo de nuevo….era un arete de plata de fantasía y lo recogí y desde ahora viaja conmigo… ¿Pudo ser de aquella mujer que me encontré en el camino pero ni modos de devolverme no? 

Bajando ya a velocidades de 61 km por hora me reía de la montaña que me soporto en sus hombros y que junto a ella yo era un insecto molesto que le recorría.

Después de bajadas y planos deliciosos podía ver el paisaje de verdor increíble…y luego de las tres horas prometidas, es decir a la 1 menos cuarto de la tarde logre ver a lo lejos una iglesia minúscula y un puñado de casitas desparramadas sin ningún orden….por fin llegue al crucero y de allí se desprendía la carretera a la laguna de Suesca y luego otra pendiente hasta Cucunubá. 

Allí me senté en una tienda, comí y bebí algo mientras unos niños me hacían miles de preguntas…gracias a la amabilidad de un señor que bien vestido si estaba,  recargué agua y hablamos de sus historias con tinta y color sepia de trenes y encajes del pasado…cuando viajaba en tren, hasta Barbosa y llevaba papa a Vélez donde tenía un amor que casi se casa con él y que dejo porque tenía miedo a un compromiso.

Maravillado por sus historias del monstruo sobre rieles de hace medio siglo que luego recordé cuando las llantas de mi bicla pisaron la carrilera,  seguí por planes y pequeñas subidas mientras los pinos me saludaban con sus ramas agitadas por el aire peregrino. La gente allí saludaba más cordialmente e impulsado por una bella música folclórica del oeste de Canadá  con sus violines y voces perfectas seguí hasta ver algo maravilloso (gracias amigos de radio Canadá por los programas de Whitehorse y la música de este bello lugar) 

Este lugar era la laguna de Suesca….era algo fuera de lo común….una gran mancha blanca en la tierra que se agitaba con el viento y que con sus aguas albergaba a miles de aves. Pero lo más hermoso eran unas islas que parecieran monstruos levemente sumergidos con sus lomos peludos y casi negros…daban un toque de fantasía siniestra a este paisaje

La carretera polvorienta y llena de cráteres se fue sin despedirse y bajo de mis ruedas un pavimento en ascenso me ha hecho volver a la paz que se siente cuando hay comodidad y no se siente el piso por donde se viaja. 

La subida fue corta y algunos carros me saludaban con sus pitos o las manos de sus dueños saliendo por las ventanas.

luego comencé a ver a lo lejos un paisaje similar al ya visto en otras ocasiones…una laguna a lo lejos acompañada por unas rocas que eran como dinosaurios gigantescos congelados en esas pantanosas latitudes…era la laguna de Cucunubá, pueblo que sería mi próxima parada. 

Luego de unas bajadas serpenteantes que me hacían frenar por su peligrosidad logre llegar a Cucunubá…una joya en medio de las montañas….sus calles empedradas eran un placer para mí pero no para mi bici que ya quería parar. Las paredes teñidas de blanco, los faroles y las ventanas de madera junto a las tejas de barro contaban historias que evocaban un ayer ya perdido y casi olvidado donde no existían gentes insultantes con pantalones anchos como cantantes de rap y jeans o mujeres mal vestidas hablando de los golpes de sus maridos a otros hombres o a ellas mismas.

Todo el encanto se borraba cuando algunas personas entraban en escena y cuando se escuchaba el insulto al referirse al otro o un regatón en alguna cantina atiborrada de jóvenes y viejos aferrados a su desgracia embotellada y mal oliente….no todo el mundo era así…había esa gentecita de ruana y sombrero que saludaban y se despedían con un “dios y la virgen me lo lleven con bien”….

Dejando Cucunubá por una carretera plana y recta esperaba ver la laguna que desde lo más alto pude divisar…pero nada….solo monótonos cultivos me acompañaban junto a la música de Fito Páez o tierra santa…..unas chicas y chicos en el camino con uniforme de colegio me decían adiós y una de ellas me dijo algo que no entendí muy bien….entendí solo el final…….¿vaaa?.....yo le dije pensando que había dicho “¿a dónde va?” Santanderrr le respondí y luego caí en cuenta que dijo: “¿me lleva? jaja menos mal no entendí,  no mentiras....más equipaje ni de riesgos. 

y hablando a propósito de golondrinas….sentí como la cicla estaba más pesada y cuando voltee a mirar la parrilla estaba sucumbida hacia atrás besando el suelo y mi equipaje arrastrado…ha no puede ser….otra vez la parrilla….otra vez tres mil pesos menos para comer……llegue a Ubaté y al mandar soldar esto se me ocurrió llamar para alojarme en Chiquinquirá……el soldador escéptico me miraba y me decía…le va a coger la noche…cuando me reforzó la parrilla me dijo…le voy a dar un recuerdo de Ubaté…..me dio agua y el refuerzo que le puso a la bicla fue una varilla gigante en forma de u para hacerle homenaje al pueblo donde estaba y nos reímos hasta mas no poder…ayudándome a atalajar mis maletas me di cuenta que al caer la carpa y besar la rueda se había rasgado una buena parte de ella….haaagggmierdvlkdgfgt……dije todas las malas palabras inventadas y sin inventar y proseguí 

ya eran las 5 pm y frente a la catedral de Ubaté me despedía de esta mini ciudad de quesos y bicicletas…….al son de un rico quesadillo y luego de saludar a un amigo del colegio que estaba dentro de un bus y se dirigía para donde yo iba…..emprendí mi pedaleo que sería de unas dos horas más o menos…me esperaban en Chiquinquirá los padrinos de mi mejor amigo Edwin, don julio un hombre extremadamente culto y de buen carácter y la señora blanca…una dama que desde que era joven me miraba con ojos de ternura y de aprobación como si fuese un hijo más de ella,,,

Estaba a punto de cruzar a otro departamento y dejar Cundinamarca…Boyacá me esperaba...

Llegué a Capellanía a las 5:30 pm

Allí recargué mi estómago “tanque” tamaño ya no tan familiar con una bebida energizante y tome la partida pues ya quedaba poca luz….me lamenté pues tenía la misma suerte que en Cucunubá, Sesquilé o Suesca. La iglesia estaba cerrada. Aunque luego un grupo de jóvenes que me miraron sin decir nada y siguieron derecho entrando a una casa junto a la iglesia, logre como escuchar voces dentro de ella….la abrieron y pude ver la iglesia de estilo modesto pero al mismo tiempo, elegante, por dentro mientras mi bebida energizante se agotaba.

la linterna que llevaba en el bolsillo paso a estar fijada al manubrio para darme un poco de luz y advertir a los camioneros y demás conductores de mi presencia ya que era peligrosísimo para ellos si se chocaban conmigo…..saldrían muy mal librados 

En una fuerte subida y ya casi sin luz…un pedazo de cielo se divisaba en contraste con la negrura de la tierra firme…era la laguna de Fúquene que se esforzaba por reflejar  la ya casi inexistente luz celestial…otro día fenecía ante mí  y por segunda vez sobre la poderosa a pedal…

Luego de eso pase la experiencia más dura de mi viaje, ya que después de abrigarme por el frio no hallaba la hora de divisar ese letrero de bienvenidos a Boyacá, nada de nada solo veía vayas con productos lácteos o de aguardiente o de peligro disminuya la velocidad…me hubiese tranquilizado una de ciclistas en la vía pero esa tampoco asomo.

llegue a Susa a las 7:30 pm aún era Cundinamarca y tras una vuelta a su plaza principal,  a mi persignación ya habitual frente a la iglesia de cada villa,  proseguí….estaba agotado y aun no sabía que me esperaba lo peor,  el alto de la Palestina; un nombre hermoso para una subida horrenda; una mujer venia en mí mismo carril en una motocicleta pero en sentido contrario y a baja velocidad….para que se cambiara de lado y no chocáramos encendí mi luz y para hacerle reír comencé a gritar como en las películas de horror….luego de ver su sonrisa recordé que con solo mi aspecto hubiese bastado para que se riera o se asustara jajá….la subida que me esperaba era un infierno….cansado sobre la bici con hambre y frio veía como pasaban lentamente los kilómetros en el computador y nada que cruzaba la frontera…en un momento una mula gigante me paso a centímetros y del susto me saco de la vía y me hizo sucumbir haciendo que el manubrio derecho de la poderosa besara bruscamente el pastal junto a la vía; se creen los dueños de la del camino, lo peor es que sí lo son y van a velocidad infernal como monstruos a los que no le importan las vidas ni de ellos mismos como  choferes ni de los repentinos peatones o locos ciclistas nocturnos.

Ya el hambre no me dejaba pensar quien era más imprudente si ellos por ir tan rápido o yo por viajar de noche…entonces devore la mitad de mis reservas alimenticias…me comí tres galletas gol. Un paquete de galletas con crema y me bebí toda el agua que me restaba

Luego de estar al borde de querer tumbarme allí y dormir sin importarme nada comencé a andar a pie con la bici al mejor estilo de la subida al paramo del crucero en Cucunubá. Ya eran las 8:30 pm y nada que llegaba…aún faltaba Simijaca…. que vi mucho después pero a lo lejos y ni de fundas entraría a verle…..Dioss, ya quiero llegar

Se me apareció la virgen

luego de una tortuosa marcha entre planos y subidas divise una estatua de la virgen María a mi derecha ya mucho después de una hermosa cruz de neón que ilumino con timidez  mi camino en penumbra total…todos los que viajan de noche por esta carretera la pueden ver viniendo de Bogotá a Santander la cruz luminosa a la derecha y la virgen a la izquierda…allí después de invocar a la virgen y de que se me apareciera…logre por fin ver una bajada que me cambio la cara triste y cansada a una gran sonrisa y a un grito de por fin….ya allí salía tímidamente un aviso  de “Dpto. de Boyacá”……grite de emoción y comencé a cantar…..”Me gusta estar al lado del camino….fumando el humo mientras todo pasa”….y eso que no fumo pero la cante. Jajá logre por fin divisar a lo lejos las tímidas luces de Chiquinquirá…

nunca en la vida me dio tanto gusto entrar en Boyacá y menos a Chiquinquirá y cuando lo hice solo me quedaba buscar la antigua estación del tren y allí al llegar luego de doblar la esquina que parte el colegio nombrado en honor a mi tío abuelo,  el gran  poeta nacional José Joaquín casas, escuche mi nombre y todo lo demás es historia allí me esperaba don julio con mezcla de preocupación y alegría, que bueno que existan personas tan buenas, cultas y agradecidas con la vida como don Julito y su señora….dormí en una cama blanda,  una fría y necesitada ducha,  comí delicioso,  salude efusivamente y luego de más de diez horas en el país de Morfeo volví a despertar….. de la despedida y de la acomodada de equipaje que ya era aún más liviana no por la falta de víveres sino por que don Julito se ofreció a llevar a puente cosas que ya no usaría como la ropa sucia o la dañada cámara digital ( buaa)una caja de vino que ya no quería acabar y algunos de mis documentos de identidad,  me despedí de la capital religiosa de Colombia no sin antes entrar a su basílica y de rodillas junto a mi poderosa bicicleta le pedí a la virgen de Chiquinquirá y patrona de Colombia que me siguiera acompañando como hasta ahora. Los ángeles que me tendieron la mano, siempre estarán en mis agradecimientos y oraciones, gracias a don Julio y a la señora Blanca por su hospitalidad, bondad y amabilidad. 

 ahora estoy acá sentando en un café internet que también hace de galería de arte por sus bellos cuadros y paredes en roca…conociendo a su dueña quien amablemente me ha acompañado con su dialogo….he conocido a una buena persona más y mi próximo destino será Sutamarchán…había pensado en ir directo a puente pero el desayuno que me dieron me da para llegar hasta Venezuela sin comer más nada y por eso mi ánimo de seguir…tal vez mi próxima parada será Santa Sofía y por qué no ojala alcance a dormir en un pueblo maravilloso del que me han hablado mucho toda mi vida. Puente Nacional jejeje mi tierra natal

Síganme acompañando y gracias por sus mensajes…he aquí uno de ellos 

Clara Bacalim (radio Moldavia internacional republica de Moldavia Europa oriental)

Estimado sr. Marius 

Queremos agradecerles por su carta electrónica envida recientemente. Nos da mucho gusto saber detalles sobre su viaje tan interesante. 

Igualmente queremos agradecerle por esta colaboración tan fructuosa. le recordamos que puede usd escuchar nuestros programas por vía electrónica, en la página web www.trm.md en el compartimiento de Radio MoldovaInternational, precisamente en el archivo de nuestras emisiones. 

Le mantendremos informado sobre las noticias de nuestra radioemisora, también sobre el concurso “entérate de la república de Moldova”que tendrá lugar el próximo verano.  

Un saludo cordial

ClaraBacalîm, directora del departamento radio Moldova internacional 

OmarRuiz (Bogotá) 

Asunto: buena 

"buena amigazo, todos queremos emprender algún día un viaje de travesía por nuestro grande y hermoso país pero no nos atrevemos siempre anteponemos pretextos y resultamos  enfrascados en nuestra rutina, lo felicito por tomar la decisión de emprender este viaje y además hacerlo realidad. Espero que le vaya muy bien, que conozca, que disfrute y sobre todo que se la goce de principio a fin .si desea algúndía hacerlo nuevamente espero acompañarlo. Nos vemos y que le vaya muy bien, no olvide estar comunicado. Hasta pronto maestro jajaja." 

 

Jaqui Ovalle (Bogotá) 

¡Hola!  Oye la verdad, estoy sin palabras, es una narración interesante, loca y divertida, por un momento me sentí en esos paisajes maravillosos de Colombia y que casi nadie sabe apreciar y mucho menos cuidar. Qué dios te acompañe y no pares de contar más sobre tu viaje!!!!espero el próximo capítulo de tu novela.  bye!!! Saludos de Omar

Jaqui 

Damián López (ciclista argentino que va desde Alaska hasta la Patagonia en Argentina)

Marius: gracias maestro por darme un impulso para este mini viaje 

Damián:

De nada jejejejejeje cuando salga la nota me avisàs 

Buena senda 

Lasestadísticas del día

Hora de inicio de pedaleo: 11:30 am (Suesca)

Temperatura: frio y paramo….sol,  ocasional de ese que te pica por ser de clima frio

Paradas. : paramo del crucero, laguna de Suesca, Cucunubá, Ubaté, Susa, alto de la palestina y por fin Chiquinquirá

Hora final: 9:25 pm

km recorridos: 87,7 kilómetros (Suesca-Chiquinquirá)

km recorridos en total: 190.82 km 

Velocidad máxima: 63 kilómetros por hora bajando a Cucunubá

Tiempo real de pedaleo: 15h 26 m 39 s

Altura máxima: 3020 m nivel del mar paramo de crucero

Viento: muchoooo

Maldiciones a los tracto muleros: mejor no decirlas

Similitud entre mis crónicas y las de mi maestro Damián López…al borde de ser poco original y ser copión jajaja 

Ya casi llegamossssssssss

Día 4 

El viaje al pasado


estaba en aquel café internet en Chiquinquirá resguardándome de una lluvia muy leve pero fría y mientras les escribía las últimas líneas de este viaje y luego de una visita muy breve a la basílica en la que se resguarda la imagen de la patrona de Colombia, la virgen de Chiquinquirá, donde me sentía como hipócrita pues tantas veces que ataque la iglesia católica y sus contradicciones, pero era lo más cercano que tenía hacia dios (…) escuchaba las preguntas de mi nueva amiga Camila,  a quien le interesó mucho el viaje que estaba emprendiendo.

Recordando lo vivido en el día anterior que había sido el más exigente y duro hasta ahora, para inmortalizarlo con las palabras, decidí afanarme después de haber visto el reloj que casi marcaba las 2 de una tarde muy fría y monótona pero que me dejó la posibilidad de hablar con la gente y poder contarles lo que hasta ahora había transcurrido y las tierras que las dos ruedas de la poderosa habían pisado.

Un trueque de una fruta que guardaba en mi bolsa de provisiones por un chocolatito ofrecido por Camila, fue la despedida de la capital religiosa y todo enmarcado en la amenaza de una lluvia que no pararía  en horas. Cruzando por la vieja estación del tren que es uno de los edificios más emblemáticos de la región, recordé que por allí ha debido pasar en sus años mozos, aquel hombre solitario y lleno de historias que encontré en el caserío del páramo del crucero, con un destino en común y también allí recordé la historia de aquel personaje que hacía tantos lustros abandonó un  amor  en Vélez. Partiendo ya de  aquella ciudad que anhelaba por fin pisar después de una noche casi de pesadilla,  pude comprobar que cómo meteorólogo me muero de hambre y agradeciendo tal condición por que la lluvia nunca llegó, logré remontar la vía a mi siguiente destino y posible parada. 

La vía se burlaba de mi paciencia con sus constantes subidas y bajadas leves pero que sin duda eran un fastidio para mis piernas que ese día habían descansado de más. Lo único gratificante de tal ruta fue notar cómo el paisaje cambiaba bruscamente y la temperatura también, ya que cuando en Chiquinquirá estaba protegido contra el frio con mis abrigos e impermeables, llegando a Tinjacá, el paraíso de artesanías del famoso marfil vegetal o tagua, que estaba a unos 30 kilómetros de mi punto de partida del día, me vi en la obligación de despojarme de tales prendas y esto sumado a un letrero que me daba la bienvenida al lugar con el mejor clima de Colombia. 

Pasé de ver pinos, eucaliptos y robles a ver árboles más de tierra templada que evocaban cruel y copiosamente mi destino de ruta, como matas de plátano y muchas,  muchas flores como el cayeno,  la buganvilia  o las campanillas. La llegada a Tinjacá fue enmarcada por el temor del movimiento constante de mi rueda trasera que no paraba de bailar de lado a lado a medida que avanzaba, pero todo esto fue eclipsado por las constantes y cambiantes escenas paisajísticas que se plasmaban en mis horizontes. Tinjacá me pareció una de las poblaciones más pequeñas y tal vez sin ningún atractivo para hacer allí una parada, pero como era de mi acostumbrar busque el parque principal y allí su iglesia a la que por fortuna pude entrar y admirar. Tal iglesia era como salida de un sueño ya que por fuera era como cualquier iglesia de cualquier pueblo pero dentro de ella había unos vitrales maravillosos con tintes mágicos de azules oscuros y ocres. No sé cómo explicarlo, pero era como en una catedral en miniatura porque era en verdad pequeña pero su altar y sus naves gozaban de una belleza que se podría encontrar en cualquier importante templo.

Cuando salí de ésta población lo único que pude ver interesante y que dejaba unas ganas de volver era su condición de ser el municipio de los dinosaurios. le pregunté el por qué a un joven  lugareño que me respondió con un frio  “ no se” bah, si le hubiese preguntado quien ganó el partido entre santa fe y equidad o si la doctora por fin le dio el “si” a Oscar en la telenovela vecinos, me hubiera tenido que quedar a escuchar amplias respuestas.

La rabia de saber que la cultura general ya no lo es tanto…es más de la elite de los valientes, quienes  se toman la molestia de leer. Especie que  se ve reducida por las idioteces que entretienen en la tv de la que yo también he sido víctima.

Una tentación de cambio de ruta me tomo el pelo por unos segundos… bueeno está bien…ya sé que se preguntaran lo de siempre…. ¿cuál pelo? jejejeje, pero ¿De qué se trata tal  desvío?

Bueno…era simple, pues apenas salí de Tinjacá vi un aviso que me invitaba a una población muy conocida por sus artes manuales y su belleza cultural. Ráquira 7 km…umh bah,  para qué,  si no tengo ni cinco para artesanías….entonces allí seguí mi senda. Tampoco saque mi guía de ruta en la que cada pueblo y lugar se describía, por que la había guardado en un lugar del equipaje que no estaba tan a la mano y el tiempo tampoco permitía una parada de más tiempo.  

Me agradó mucho lo florido del camino y la buena condición de la vía a la que yo había prejuzgado mal,  antes del viaje cuando jugaba con el mouse en los mapas de Google y a continuación de haber devorado otros 10 kilómetros con incontables pedalazos por una vía que ya sólo era plana sin molestas pendientes o bajadas inoportunas que me robaban el paisaje logré arribar con mi nave a Sutamarchán donde se decía que existía la mejor fritanga de Colombia. Es duro estar en un pueblo en el que el único atractivo sea su comida y no poder sino sentarse en el parque y almorzar con un plátano y dos mandarinas. Pero bueeeno, no podemos ser desagradecidos por la falta de dinero ¿verdad?, hay es que trabajar mucho para poder mejorar estos detallitos que hacen las cosas un poquillo más difíciles.

El clima era aún más cálido, pues el punto más bajo en el que había estado desde que comencé a pedalear en Bogotá. Apenas 1800 metros sobre el nivel del mar

No pude soportar a mi conciencia que como en las caricaturas me pedía por un lado un platillo exquisito de este pueblo y por el otro lado la revisión y centrada de mi rueda trasera. Cuando fui a cumplir con la última de éstas empresas y luego de llamar varias veces al encargado de una bicicletería sin que apareciera pronto, al fin vi a un muchacho como con cara de mala gana quien luego de preguntarle por una revisada y una centrada que en Bogotá no valía más de $10.000 me estaba cobrando la tontería de $15.000 con los que tal vez él hubiese hecho la venta del día…pero conmigo “no”… (Una rebaja le dije…en Bogotá no vale más de $8.000, a lo que respondió que eso era allá porque acá valía eso)  upss…me disculpé por quitarle tiempo a este trabajador y dedicado joven y salí haciendo improperios mentales contra la educación y el buen servicio de las nuevas generaciones que en su mayoría creen que el trabajo es un incordio  y que si no le gustó pues no vuelva.

una visitica a la iglesia de Sutamarchán para pedir ayuda divina para con la rueda y el hambre y una tercera mandarina al son de la canción del muñeco de vitrina y unas carrangueras que le daban un toque a mi almuerzo más “típico”…o de cantina fueron casi lo último que me acompañó en este pueblo. Recordé que allí nació este señor llamado pedro González,  más conocido en la farandulilla chibchombiana como el famoso “ don Jediondo”.bah emocionante 

Cuando vi a un grupo de lugareños bebiendo sus cervezas heladas recordé cuando perdía el tiempo de esta forma hablando sandeces y estando con personas que muy seguramente hoy ni sabrán donde estoy, alimentando mi mente de tonterías y a cada sorbo creyéndome más macho y atrayente con el sexo opuesto….buenno a veces funcionaba porque a algunas damillas que no es menester recordar les gustaba tal condición. También recordé que no tenía ya casi agua en mi botella…y andar otros 20 kilómetros sin una gota de mi combustible era como más estúpido de lo que yo solía ser.

Me dirigí al comando de policía para que me regalaran un poco y me contestaron que el agua de allí no era potable y que salía amarilla de la llave. Allí recordé cómo en mi puente uno puede beber directamente de la llave sin problema y es en un momento así cuando se aprecia lo que uno tiene a la mano y lo  que muchos no tiene la chance de disfrutar. Aproveche a estos hombrecillos verdes para preguntarles la vía más rápida a la siguiente  villa y mientras comparaba mis mapas con sus explicaciones y preguntas sobre las razones del viaje, pude tener un bosquejo de saber cuál ruta era mejor seguir.

con más fuerza y ánimos para el pedaleo por haber felicitado por teléfono a mi sobrinito que llegaba ese día a sus 10 primeros añitos comencé a subir 10 kilómetros más para así llegar a una de las villas más famosas de Colombia antes que la noche rasgara los cielos con sus frías pinceladas de oscuridad.

Entre paisajes y bonitas vistas me sorprendí al ver como por el lento avanzar de mi bici y el agotamiento de mis piernas que ya reclamaban una parada definitiva por ese día. Podía disfrutar aún mejor lo que comenzó a ser una razón para atravesar por estas antiguas tierras muiscas. Luego de un puesto policial de control de velocidad en la que la máxima marcaba los 60 km por hora y después de saludar a aquellos personajes verdes que recién se estaban yendo y levantando todo lo del puesto de control, coroné una bajada que me alentaría a llegar a  mi más reciente record de velocidad, ya que en tan solo 5 km pude llegar a los deliciosos 82 km por hora.   El desierto de la candelaria. espectacular pues hacia no muchas horas disfrutaba del aroma de los árboles de climas fríos y en ese momento estaba rodeado de un rojo y naranja intenso, adornado con manchitas verdes llamadas cactus suculentas quienes advertían con sus espinas afiladas de su presencia imponente como los únicos seres vegetales por estas arenosas y rocosas tierras.

Mientras el sol poniente daba un rojo más intenso a las montañas arenosas de fondo y el cielo se pintaba de cálidos tonos encendidos me pregunté si algunos animales podrían vivir en tan áridos ambientes y allí fue cuando a 20 metros frente a mí y atravesando la carretera de forma osada y suicida un roedor  que era como una ardilla me respondía la cuestión.

Allí había un sugestivo letrero de “no pase propiedad privada” que me invitaba a desobedecerle ya que luego de él,  existía un campo plano como del tamaño de un campo de futbol y tras de él una vista maravillosa y la primera de villa de Leiva tal cual como en un pesebre navideño de antaño con algunas de sus lucecitas que tímidamente rompía la naciente oscuridad.

Era fascinante atravesar estos campos arenosos y sentir como por el peso se hundía un poco la bici en la arena y ver como dejaba una huella que no viviría mucho físicamente pero si mucho en mi memoria. “por aquí pasamos,  la poderosa y yo” y al son de nuevas tentaciones que luego desobedecía como las lagunas azules o la tierra de los fósiles que desviaban como brazos del ramal empedrado por donde transcurría mi andar, el cual en algunos de sus postes de cercado se asentaban a descansar los famosos chulos o buitres negros que se sentirían atraídos por una eventual montañita de basura que me  dañaba el paisaje tanto de vista como de aroma. Llego por fin a la villa de Andrés Díaz venero de Leiva, quien también fundó hace más de medio milenio a mi puente nacional y allí también por vez primera logre con ayuda de mi brújula ubicar y divisar el alto filo que marcaba la frontera entre el departamento de Boyacá donde me encontraba y Santander a donde quería llegar.. Villa de Leiva donde recordé la experiencia de Cucunubá por sus empedradas calles que casi no permitían rodar con una bicicleta tan pesada y atrofiada como la mía. Si llegué hasta aquí llegaré a puente sin tropezar… ¿Sería así?

<“señora por favor, ¿dónde encuentro la plaza principal?

< “a tan solo 4 calles su merced”  


Villa de Leiva era estar en el pasado y envuelto en ese aroma tan bohemio y circundante me preguntaba lo bueno que sería si las paredes de tapia pudiesen hablar y contar viejas historias y a pesar que me imagine que mi apariencia de turista loco y cansado no sorprendería por la cantidad de estos ejemplares en estas tierras boyacenses, notaria no mucho después que estaba equivocado. Pareciera que jamás hubiesen visto a un hombre y su bici llena de corotos atravesar esa plaza que sale en postales de correo y en almanaques.



Directo a la siguiente sucursal del cielo para agradecer mi buena marcha sin contratiempos y logre contar con la gran fortuna de llegar a las seis en punto de aquella tarde rojiza para escuchar los versos de las repetitivas letanías de las misas católicas, no sin antes padecer el mismo mini calvario de cada arribo a los templos,  que significa subir a la poderosa al atrio, escalón por escalón.

Era supremamente hostigante en pleno atrio de este templo tan típico escuchar a un anciano de estos que te encuentras en cualquier lugar del norte de Bogotá, peleando por teléfono  con un pobre empleado bancario porque su tarjeta no le permite hacer una compra o porque su cheque bla blabla bla….al igual que ver tanto turista extranjero que se gozaba los beneficios de sus viajes en la cara de la gente de a pie, de la gente nativa de allí que en su vida pudieran al menos soñar con cenar en uno de aquellos restaurantes o hacer compras en la plaza mayor….esto era irritante y confieso que alguna vez tuve el infortunio de mezclarme entre esta chusma consumista que llena sus vacíos corazones con las facturas de su superficialidad. Gracias a dios el lugar lucía diferente a como lo vi la última vez cuando estuve en ese plan tan aburrido y absurdo.

La noche ya era la dueña del cielo y viendo cómo se agotaba la misa cruce dos palabras por teléfono con Edwin mi amigo que con gusto recibía las noticias del nuevo lugar en el que yo existía por ese día. Mientras le comentaba el que hacer para dormir un señor que estaba con su familia en esos antiquísimos escalones me miraba como escuchando lo que yo le afirmaba a mi mejor amigo y me sentí un tanto incomodo por la intromisión aunque esto me serviría luego de gran ayuda pues apenas le nombre a Edwin la posibilidad de un acampamiento sin costo alguno en un paraíso para hippies y ladrones llamado “periquera” el señor negó con la cabeza mientras me miraba y me decía que ni de riesgos se podía. cuando corte la llamada me senté junto a él para exponerle mi situación tan escasa de fondos y bajo la cacofonía de sus hijos en pleno juego me dijo que existía una zona de camping muy segura en la que por solo la mitad del total de lo que llevaba, es decir $5.000 podría dormir tranquilo con mis pertenencias a salvo, una ducha al otro día, la posibilidad de concina y baños limpios, despidiéndome del señor  Omar que no se veía como un turista sino como un local al estar con su familia y vestirse humildemente,  no lo dudé y me dirigí a dos calles de la plaza mayor cual hotel de cinco estrellas de $200.000 la noche. Me deseó buen viento y buena mar y era la segunda vez que esto me pasaba y me fue bien…era muy bueno este augurio. Allí logré ver  a un grupo de muchachos dándole fuerza a un fuego cada vez más inexorable y que eventualmente asesinaría ese frio que rondaba sobre los verdes pastos.

esto era un oasis en medio del desierto blanco y marrón que era este pueblo porque a pocos metros del centro y con una zona amplia y totalmente cerrada y segura se podría comenzar todo el ritual que significaría construir la nave hacia el país de los sueños…haaaa mejor dicho armar la carpa pa´ dormir.

Cuando la encargada me saludó mientras con extrañeza miraba lo que ella llamaría mi moto le pregunte con ansia el costo de la noche y a lo que tenía derecho y sin vacilar me dijo que eran $8.000 por comenzar la temporada de vacaciones de puente festivo y tras muchos ruegos y explicaciones y tratar de encontrar con su mirada un motor inexistente en la poderosa logré convencerla de un descuento que cambió las cosas y me dejó la posibilidad de un desayuno merecido como los anteriores.

recordando lo anterior a la llegada a esta zona de acampamiento se me cruzo en el camino una de estas chicas que ofrecen en plena calle ya con carta de menú y todo una rica cena casera económica en un buen ambiente colonial y familiar. Era como si el mismo diablo se burlara de mi hambre y de mi poca plata por que insistió tanto con su mirada y sus palabras que no pude evitar detenerme y escucharle por educación para que no pensara que soy uno de estos turistas humillantes y por qué no es bueno dejar a alguien hablando solo…mucho menos sola jejejej…

Su mirada era cálida y su voz era como de alguien que le hablase a uno cuando ya se lleva mucho tiempo de conocerle y eso me atrajo en cierta forma porque siempre se necesita alguien con quien hablar de una forma no tan política ni tan desconfiada. Me preguntó si quería cenar y al decirle que no con las manos y con mis dedos afirmarle mi falta de dinero me dijo ¿y mañana? le dije que si tenía un descuento en la zona de camping vendría a desayunar a ese lugar que no estaba mal…

< “si vienes en la mañana yo misma te sirvo el desayunito”

De esta forma tan familiar ¿quién no se siente comprometido?

Con su nombre a cuestas y luego de armar mi carpa mientras hablaba por teléfono un poco con mi amigo Omar, antiguo dueño de la poderosa y con Jaqui su esposa,  quienes celebraron mi llegada a tan bonita población logré conocer a Julián y sus amigos quienes estaban allí hasta ahora, como los únicos huéspedes de este verdor en medio de la selva colonial de paredes blancas y balcones republicanos.

Al saber que disponía de toda la leña que quisiera y poder hasta lavar mi ropa o cocinar me sentí lo más tranquilo del mundo y me prometí volver pero en una más grata compañía. Obviamente. Escuchando a estos chicos arreglar el país y quejándose de la fuerza pública al tener a uno de los suyos en un calabozo, no recuerdo por qué, terminaba como a eso de las diez de instalarme pero aun sin poder encontrar un lugar seguro donde dejar a mi bici, donde la pudiese ver y seguir oyendo como a estos chicos les fastidiaba tanto el sistema y las injusticias que ellos Vivian. Bueeeeno, esta palabra era un poco exagerada para lo que realmente viven muchas otras personas que ni cerca estaban de su realidad, pero se veían buenas gentes aquellos jóvenes que intentaban infructuosamente cortar leña con sus pies y ponerse de acuerdo en algunos temas que trataban entre algunas ironías típicas de estas edades en las que se comienza a afrontar la vida como tal.

Yo me sentía muy bien hablándoles y haciéndoles reír con mis típicos comentarios ya conocidos por mis allegados, y a la luz de una fogata ya nutrida por un calor considerable que me sirvió para secar algunas prendas que tenía húmedas,  me bebí el primer sorbo de alcohol después de que comenzara a pedalear, siendo un  solo trago de vino tinto dulce y sabroso para esa ocasión de tertulia, ofrecido por ellos. luego de la golosina típica de la noche para el engaño de mi estómago me dispuse a descansar y a seguir escuchando esas charlas que se prolongaron hasta las tres de la mañana y que desde mi carpa se hacían ridículamente grandes obstáculos para poder dormir en paz. Me causó gracia,  que sus maletas y sus carpas eran enormes pero no traían nada útil pues se evidenciaba cuando me pedían prestada cada cosa que necesitarían para hacer la actividad más básica.

Lasúltimas cifras de mi viaje

Hora de inicio de pedaleo: 2pm (Chiquinquirá)

Temperatura: frio y templado

Paradas. : desvió a san miguel de sema, Tinjacá, Sutamarchán, desierto de la candelaria, villa de Leiva

Hora final: 6:00 pm

km recorridos: 55.6 kilómetros (Chiquinquirá-villa de Leiva)

km recorridos en total: 241,1 km 

Velocidad máxima: 82 km por hora bajando de Sutamarchán a villa de Leiva luego de un puesto de control policial (nuevo record)

Tiempo real de pedaleo: 18h45m 15s

Altura máxima: 2580 metros sobre el nivel del mar (Chiquinquirá)


Cantidad de flores: agradablemente numerosas



La noche en la Villa de Leyva 

Una pequeñísima llovizna que no me preocupó en lo más mínimo me auguró ya después de un tiempo que si se hacía más fuerte correría el riesgo de sentir las caricias del agua helada de la madrugada en mis piernas ya que recordé cuando la parrilla de la bici había sucumbido por segunda vez mientras estaba a punto de llegar a Ubaté y que tal evento le hizo a mi carpa unos agujeros en su piso de fibra considerables y suficientes para una no muy agradable visita del agua en madrugueras horas.

De ahí no paso la llovizna y seguí durmiendo con éxito hasta eso de las siete de la mañana cuando ya me levante pensando en ese desayuno que me esperaba y ese baño tan anhelado desde la noche anterior estaba inmerso en un aroma de humo que nos inundó durante toda la madrugada.

Le pedí algo inusual a Julián, uno de los muchachos que estaban allí y es que al ofrecerme la noche anterior el tomarme una foto ya que les conté sobre la ausencia de una cámara donde registrar mi viaje...accedió y me tomo como 5 fotos de las cuales me dejó escoger. Qué buena gente este parcero. 


Ya con la poderosa equipada con todo su ajuar me dispuse a buscar ese restaurante en donde podría desayunar y donde mi nueva a miga Nancy me invito con tanta dedicación a aprovechar este servicio. La verdad cuando llegué, encadené mi bici justo al frente para poderla contemplar, acompañada de esta pared blanca que la bañaba en un reflejo de pureza.

Cuando terminé de tanquear comencé a rodar hacia Santa Sofía pero no sin antes visitar el observatorio muisca que quedaba a tan solo 5 kilómetros por una carretera de ripio en la que me crucé con varios estadounidenses de los cuales conocí a una pareja de ellos que también quería ir a Santa Sofía en sus bicis todo terreno de velocidad. y ofrecieron a acompañarme de vuelta, aunque no me gustó la idea pues ellos rodaban muy rápido y con mi equipaje sería muy estresante la velocidad, en subida y sin poder disfrutar del paisaje de la vía de las cruces que unía a Villa de Leiva con Santa Sofía. Así que hice la maña y cuando me los volví a encontrar ya estaba llegando a la población y ellos ya devolviéndose me saludaron.

Antes de llegar al centro astronómico muisca me encontré una niña que vendía piedras fósiles. Es increíble como un niño se gana la vida o es explotado por sus padres, buscando estos tesoros de piedra que existen bajo sus pies polvorientos y cansados. Así que la apoyé pagándole un fósil por casi el doble, es decir por $2.000 cuando costaba $1.300 y todo para que ella disfrutara de una ganancia ínfima aunque algo es algo y peor es nada…sintiéndome mal   por no poderle ofrecer a esa bonita princesita con la cara sucia en la vera del camino, además de unos dulces y un “dios te guarde” abandoné ese paraje pues supe que la entrada al centro la cobraban y yo ya no tenía ni cinco. Entonces desde lejos y desde afuera logré apreciar los monolitos y piedras en forma de columnas y otras amorfas pero ubicadas en lugares clave para la observación.

Devolviéndome un tanto por la misma vía que me dejo entrar a la villa de Leiva, le dije hasta pronto a este enigmático y conocido pueblito incrustado en las montañas y dándome una aventurilla más por el desierto, en donde logré observar la montaña donde tendría que llegar en unas horas y me parecía tan lejana que ya me estaba haciendo la idea de acampar en esas tierras paramunas y salir tan temprano como pueda, ya que llevaba un día de tarde a estas altura del viaje.


Allí se comenzó a fraguar una de las más excitantes experiencias del viaje por que mientras subía a Santa Sofía, pude  ver como la carretera que está en un perfecto estado estaba enmarcada con muchas cruces, a sus dos lados, como una autentica vía de la cruz del señor. Algunas sin nombre, otras con las estaciones del viacrucis y otras recordando a quienes en esta vía dejaban su vida en los recuerdos.

En éstas duras subidas no por inclinación sino por su persistencia y en sentido contrario me encontré de nuevo a la pareja de ciclistas norteamericanos que había visto a las afueras de Villa de Leiva y mientras veía sus manos extendidas para saludarme mientras bajaban vertiginosamente lograba divisar lo mucho que ya había ascendido, estando ya casi llegando a los limites rurales entre mi último lugar de residencia y la población de Santa Sofía

a la distancia vi gran cantidad de carros con llantas anchas y exageradamente decorados, de varias marcas entre jeeps,  <pues ya que esta joven si llega pero está como lejitos…eso llega tarde o temprano,  me dijo mientras ya comenzaba a dar pedal.

Un rally, me dije...sonreí a mis adentros y me dije que gracias a la causalidad vería por primera vez en mi vida y desde un sitio privilegiado un rally en viva competencia y ya decía yo la cantidad de carros camperos que rugían ansiosos por tragarse el polvo…y hacérmelo tragar a mí también,  ha no caí en la cuenta de ello hasta que me sucedió en vivo y en directo.

Una chica muy joven de unos 15 años que era una de las personas en la parte trasera de ese jeep verde oliva delante de mí,  me dijo despectivamente:

< ¿Apostamos? a que le ganamos a llegar a Santa Sofía nos vemos allá

No pare atención suficiente al asunto pues no estaba en competencia más que conmigo mismo y estaba perdiendo pues ya era un poco tarde y aun no llegaba a Santa Sofía y ahí mismo podía ver como ese campero con su pasajera un poco presuntuosa por estar de pie tal cual reina de la yuca o la panela en su carroza, se alejaba de mi vista menos rápido de lo que yo mismo quería. <pues ya que esta joven si llega pero está como lejitos…eso llega tarde o temprano,  me dijo mientras ya comenzaba a dar pedal.

Un rally, me dije...sonreí a mis adentros y me dije que gracias a la causalidad vería por primera vez en mi vida y desde un sitio privilegiado un rally en viva competencia y ya decía yo la cantidad de carros camperos que rugían ansiosos por tragarse el polvo…y hacérmelo tragar a mí también,  ha no caí en la cuenta de ello hasta que me sucedió en vivo y en directo.

Una chica muy joven de unos 15 años que era una de las personas en la parte trasera de ese jeep verde oliva delante de mí,  me dijo despectivamente:

< ¿Apostamos? a que le ganamos a llegar a Santa Sofía nos vemos allá

No pare atención suficiente al asunto pues no estaba en competencia más que conmigo mismo y estaba perdiendo pues ya era un poco tarde y aun no llegaba a Santa Sofía y ahí mismo podía ver como ese campero con su pasajera un poco presuntuosa por estar de pie tal cual reina de la yuca o la panela en su carroza, se alejaba de mi vista menos rápido de lo que yo mismo quería. <pues ya que esta joven si llega pero está como lejitos…eso llega tarde o temprano,  me dijo mientras ya comenzaba a dar pedal.

Un rally, me dije...sonreí a mis adentros y me dije que gracias a la causalidad vería por primera vez en mi vida y desde un sitio privilegiado un rally en viva competencia y ya decía yo la cantidad de carros camperos que rugían ansiosos por tragarse el polvo…y hacérmelo tragar a mí también,  ha no caí en la cuenta de ello hasta que me sucedió en vivo y en directo.

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< ¿Apostamos? a que le ganamos a llegar a Santa Sofía nos vemos allá

No pare atención suficiente al asunto pues no estaba en competencia más que conmigo mismo y estaba perdiendo pues ya era un poco tarde y aun no llegaba a Santa Sofía y ahí mismo podía ver como ese campero con su pasajera un poco presuntuosa por estar de pie tal cual reina de la yuca o la panela en su carroza, se alejaba de mi vista menos rápido de lo que yo mismo quería. <pues ya que esta joven si llega pero está como lejitos…eso llega tarde o temprano,  me dijo mientras ya comenzaba a dar pedal.

Un rally, me dije...sonreí a mis adentros y me dije que gracias a la causalidad vería por primera vez en mi vida y desde un sitio privilegiado un rally en viva competencia y ya decía yo la cantidad de carros camperos que rugían ansiosos por tragarse el polvo…y hacérmelo tragar a mí también,  ha no caí en la cuenta de ello hasta que me sucedió en vivo y en directo.

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No pare atención suficiente al asunto pues no estaba en competencia más que conmigo mismo y estaba perdiendo pues ya era un poco tarde y aun no llegaba a Santa Sofía y ahí mismo podía ver como ese campero con su pasajera un poco presuntuosa por estar de pie tal cual reina de la yuca o la panela en su carroza, se alejaba de mi vista menos rápido de lo que yo mismo quería. <pues ya que esta joven si llega pero está como lejitos…eso llega tarde o temprano,  me dijo mientras ya comenzaba a dar pedal.

Un rally, me dije...sonreí a mis adentros y me dije que gracias a la causalidad vería por primera vez en mi vida y desde un sitio privilegiado un rally en viva competencia y ya decía yo la cantidad de carros camperos que rugían ansiosos por tragarse el polvo…y hacérmelo tragar a mí también,  ha no caí en la cuenta de ello hasta que me sucedió en vivo y en directo.

Una chica muy joven de unos 15 años que era una de las personas en la parte trasera de ese jeep verde oliva delante de mí,  me dijo despectivamente:

< ¿Apostamos? a que le ganamos a llegar a Santa Sofía nos vemos allá

No pare atención suficiente al asunto pues no estaba en competencia más que conmigo mismo y estaba perdiendo pues ya era un poco tarde y aun no llegaba a Santa Sofía y ahí mismo podía ver como ese campero con su pasajera un poco presuntuosa por estar de pie tal cual reina de la yuca o la panela en su carroza, se alejaba de mi vista menos rápido de lo que yo mismo quería.B<pues ya que esta joven si llega pero está como lejitos…eso llega tarde o temprano,  me dijo mientras ya comenzaba a dar pedal.

Un rally, me dije...sonreí a mis adentros y me dije que gracias a la causalidad vería por primera vez en mi vida y desde un sitio privilegiado un rally en viva competencia y ya decía yo la cantidad de carros camperos que rugían ansiosos por tragarse el polvo…y hacérmelo tragar a mí también,  ha no caí en la cuenta de ello hasta que me sucedió en vivo y en directo.

Una chica muy joven de unos 15 años que era una de las personas en la parte trasera de ese jeep verde oliva delante de mí,  me dijo despectivamente:

< ¿Apostamos? a que le ganamos a llegar a Santa Sofía nos vemos allá

No pare atención suficiente al asunto pues no estaba en competencia más que conmigo mismo y estaba perdiendo pues ya era un poco tarde y aun no llegaba a Santa Sofía y ahí mismo podía ver como ese campero con su pasajera un poco presuntuosa por estar de pie tal cual reina de la yuca o la panela en su carroza, se alejaba de mi vista menos rápido de lo que yo mismo quería. Boogies, Toyota, etc. y un policía ya de edad avanzada que junto a un cono de seguridad y extendiendo su mano deteniendo hasta el viento, advertía algo que no alcanzaba a escuchar a un jeep de color verde oliva, aunque viendo como hacia sentar a sus pasajeros traseros pues estaban de pie disfrutando del viento en sus caras y viendo el paisaje ya logré entender que allí seguramente había un retén o algo de seguridad…ah qué horror lo que me faltaba…bien cansado y no estoy para requisas ni preguntas ni nada….pero bueeno esperando mi turno luego de este vehículo con apariencia de poder en cualquier camino por sus ruedas gruesas y su motor rugiente pude beber algo y preguntarme qué decir para que no me hicieran desmontar las maletas de la poderosa, que eran bien dispendiosas de bajar y más aún volver a fijar.

<“señor caminante de la bicicleta buenas tardes, por favor le solicito que vaya despacio y tenga cuidado porque a partir de aquí hasta Santa Sofía se está llevando a cabo un rally y puede ser peligroso.  Bajé la velocidad y no se distraiga.” “y ¿para dónde va?, santuario de santo Exehomo o ¿Santa Sofía?

< No, señor agente yo ¡voy para Puente Nacional! Y ésta noche duermo allá…le dije con un convencimiento que hasta a mí mismo me sorprendió.

<pues ya que esta joven si llega pero está como lejitos…eso llega tarde o temprano,  me dijo mientras ya comenzaba a dar pedal.

Un rally, me dije...sonreí a mis adentros y me dije que gracias a la causalidad vería por primera vez en mi vida y desde un sitio privilegiado un rally en viva competencia y ya decía yo la cantidad de carros camperos que rugían ansiosos por tragarse el polvo…y hacérmelo tragar a mí también,  ha no caí en la cuenta de ello hasta que me sucedió en vivo y en directo.

Una chica muy joven de unos 15 años que era una de las personas en la parte trasera de ese jeep verde oliva delante de mí,  me dijo despectivamente:

< ¿Apostamos? a que le ganamos a llegar a Santa Sofía nos vemos allá

No pare atención suficiente al asunto pues no estaba en competencia más que conmigo mismo y estaba perdiendo pues ya era un poco tarde y aun no llegaba a Santa Sofía y ahí mismo podía ver como ese campero con su pasajera un poco presuntuosa por estar de pie tal cual reina de la yuca o la panela en su carroza, se alejaba de mi vista menos rápido de lo que yo mismo quería.

No tenía ya ni una gota de agua y  no aguanté más y tomé la decisión de pedirla en una casa colindante con la vía, llegando así donde don pedro. Un amable campesino, caballero de unos dignos modales y con una generosidad y don de gentes que eran de envidiar. Mientras veía sus hombros quemados por el sol y sus alpargatas ya devastadas por la injusticia social de éste país para con las gentes que nos alimentan, recibí de él mi cantimplora llenita de un agua amarillenta y deliciosa hervida a leña que bebí sin pensar, ya que sabía que si el agua se hierve en estufa de leña tomaba un color y un sabor deliciosos y menos dañinos que esas caras y embotelladas mentiras, supuestamente manantiales…pero de químicos.

Cuando me despedí de sus hijos y de éste hombre que me haría prometer volver en una futura ocasión, me sentí más agradable y más agradecido con mi camino y con las personas del campo que sin duda tienen muchas más riquezas que muchos que presumen por el ancho de sus bolsillos.

y hablando de presunciones adivinen a quien me volví a encontrar en mi caminillo lento pero seguro…jajajajaj al jeep verde oliva que era tan fuerte y tan poderoso, no que va mi poderosa lo era más porque ella no sufría por fallas de mecánica y mientras rebasé a este vehículo que estaba varado en un costado de la vía no podía ocultar mi sonrisa de satisfacción no por desear un mal sino porque todo se paga en esta vida y el orgullo no siempre es algo que lo debe hacer enorgullecer a uno jajá bueeno ustedes me entienden…..sólo la miré y sonreí mientras el conductor dijo en voz baja….” hasta éste man nos va a ganar”…eso le dio un toque más de velocidad a mi ciclista  que como les decía iba lenta pero segura.

Luego de que unos perros fastidiosos con sus latidos cacofónicos me hicieran bajar de la bici para que mis pantorrillas o mis muslos no fuesen parte de su bocado del día, retomé aun con más rapidez la vía hasta que en medio de cultivos de tomate y casas donde se tallaba la roca del terreno, allí a lo lejos vi algo que me dibujó una sonrisa en el alma y en la cara….claro

Una construcción monumental tal cual una nave espacial o no sé a qué se parecía tal edificación metálica  que tenía a sus pies casitas desparramadas de construcción variada y más externamente el verdor de los campos que escoltaban estos dominios de altura prominente.

Era la catedral de Santa Sofía de una arquitectura impactante que pareciera fuese más grande que el mismo pueblo y su tono plateado le daba una imagen futurista y extravagantemente bella. Desde ese momento y ya a tres kilómetros de la población lo único que pensé era que ojala estuviese abierta.

Es uno de los pocos pueblos en Colombia que tienen dos iglesias y el segundo después de Sesquilé que contaba con esta suerte. Cuando llegué me miraron desde un billar de forma extraña y despectiva, haciendo que subiera la última calle antes de llegar a la plaza a una velocidad que hiciese pensar que mi poderosa fuese motorizada.

Llegué a este bello municipio el cual mi padre me había traído alguna vez en mi niñez, con unos recuerdos ya difusos por el paso de tanta arena en los relojes del tiempo y tenía la vaga idea de una iglesia de metal muy rara que hubiese querido ver más de cerca pero por cuestiones de tiempo mi padre no lo dispuso así,  no sé por qué. Digo vaga porque no recordaba si esta visión confusa en mi memoria era un sueño o si era parte de la realidad. Pues la memoria no me falló y aunque con algunas diferencias logré comprobar lo maravillosa que puede ser la mente y esta razón fue crucial para poder comprobarlo. Cruzar por el pueblo de la iglesia de metal, tal y como  yo rebautice a esta pequeña villa en medio de la nada.

Dejé lo mejor para el final y unos campanazos me advirtieron que si sería posible conocer esta gran obra arquitectónica. Entonces entré a la iglesia del marco de la plaza principal en su costado oriental. Una bonita edificación de tono familiar donde una misa se oficiaba y a la que participé durante unos 15 minutos, como siempre en la puerta de la iglesia. Mi curiosidad no dio más espera y logre retirarme a la catedral que quedaba tres calles más arriba y estaba “abierta”   y pedaleé más rápido para su admiración.

Dentro de ella no sin antes cumplir con la que sería tal vez la última visita a una iglesia antes de llegar a mi destino final, pude coronar sus escalones que curiosamente eran más numerosos que en cualquier pueblo y ya con la cicla dentro de su inmensidad, la recorrí palmo a palmo tanto con mi mirada como con mis pasos por todas sus naves y por sus altares que no eran ni uno ni dos sino cuatro.

Una placa me llamó la atención y decía que a los habitantes de las veredas de éste municipio y a la comunidad alemana que logró esta obra y me sorprendí al encontrar en la lista de las veredas el nombre de Sorocotá  siendo éste el nombre de los indígenas que se dice equivocadamente habitaron lo que hoy es mi puente nacional hace más de 450 años. Entonces estaba en la verdadera tierra Sorocotáe.  En el atrio del templo hablé con los habitantes ya listos para su encuentro con dios y no pude evitar decir que era la iglesia más linda que había visto en todo mi viaje.

< ¿Y de dónde viene? me dijo uno de los lugareños que resguardaba su rostro del picante sol montañoso, con su sombrero

< De Bogotá, le respondí animado, y hoy aspiro llegar a puente nacional, no sin antes pasar por Moniquirá y por Barbosa, claro está.


Lo había pensado cambiando al final la ruta que de la vereda Puentecitas me llevaría al alto de la cruz en límites con Santander y por ende con puente, pero una señora me escuchó y me dijo:

<perdone pero Puentecitas está retirado y es mejor que coja por el alto del Mazamorral lugar que por cierto no me era ajeno pues ya estábamos hablando de un lugar turístico de puente nacional.

Así que me anime a tomar esa ruta mientras la gente me rodeaba, los niños tocaban a la bicicleta y las miradas se fijaban en mí,  con un amor y una curiosidad y buenos deseos que no percibía desde que mis propios amigos y familia me habían despedido en la capital de mi país. Entonces diciendo un hasta pronto muy cordialmente baje las escalinatas y me fui al parque principal a comprar algo de comer y pedir agua para lo duro que me restaba por seguir,  pero lo último. El alto del Mazamorral  que me llevaría sin pedalear una vez coronando su cima a mi última estación de éste viaje.


en la tienda de la esquina nororiental de la plaza mayor y en medio de los vehículos de rally que allí descansaban y asoleaban sus chispas de barro y agua, conocí a una señora que con su tienda y su negocio de llamadas al saber que yo era de puente me ofreció agua y me vendió un juguito y unas galletas, regalándome al final su sonrisa y bajo a frase de “mire, recíbame la promoción del día”  me obsequió un puñado de mentas que refrescarían mi confianza para ascender al cielo y bajar a la gloria.

Recordando las indicaciones de quienes me admiraron en el atrio del templo más anhelado de mi travesía y preguntando a cuanto personaje se me atravesaba en el camino pude remontar lo que sería el trayecto tal vez uno de los mas más  difíciles, pero también uno de los más recordados.


Viacrucis

En la vía que de Santa Sofía conduce a Moniquirá por tramos que no se sabía si eran de ripio o en pavimento se me ocurrió hacer una especie de concurso para las personas más fieles y que más han seguido este viaje.

Se me ocurrió afirmar en un mensaje que estaba en el último pueblo visitando la última iglesia,  antes de llegar a mi punto final de viaje.

Recibí alrededor de 8 mensajes con pueblos diferentes y algunos tan absurdamente distantes como Ráquira o Cajicá. Hmm bueno mejor no digo quien los envió para seguir viviendo unos añitos más jajajajaj pero a ellos les digo que se hagan un cursillo de geografía jejejej…no,  no hay problema…así son los juegos

Mi hermanita lida, quien estaba recién operada logró acertar con la respuesta correcta y así le prometí una artesanía del gusto de ella ya que la que le ofrecí no le agradó mucho.

De nuevo los pinos y eucaliptos me daban la bienvenida, junto con un viento y una llovizna que fue desplazando al amigo sol al que no volvería a ver en muchas horas después.

la trocha estaba destapada y llena de cruces como cuando estaba en la vía anterior a mi último arribo y éstas simbologías alusivas al viacrucis,  eran el toque irónico que se imprimía al seguir subiendo y ascendiendo por esta empinada y dura vía que me obligaba a bajarme a veces de la bici.

Sólo restaba seguir subiendo y en menos de lo que canta un gallo se desplomó un fuerte aguacero que me ha hecho usar la ropa impermeable y hacer más pesada la bicicleta. Recordé que la señora me afirmó que en unas tres horitas estaría llegando a la cima del alto el Mazamorral y que en cuestión de cinco horitas al propio puente.

Subir por allí era como nadar en  un rio contra la corriente, pues el agua que bajaba frenaba mi marcha y las piedras del camino se hacían invisibles por el transcurrir del agua. Estaba agotado, con frio y sed y allí en medio de la blanca nada adornada por macabros y peligrosamente cercanos rayos que encandilaban mi paciencia y mi miedo me bebí la última bebida energizante para tener algo en el estómago mientras llegaba. Era un poco irónico ver cómo tras de mí en Gachantivá o la mismísima Villa de Leiva el sol irradiaba un envidiable manto de calor y al frente mío una blancura terrorífica que era lo más parecido a la nada misma, envuelta en truenos y mucha agua.

Ya estaba completamente emparamado y preocupado al pensar en la posibilidad de haber desviado por que la brújula me marcaba siempre mi senda hacia el norte y no al noroccidente, que era lo correcto. 





Una señal de esperanza pura

Ya después de 4 larguísimas y eternas horas a lo lejos y en medio de la lluvia y con árboles de hojas como telas rasgadas haciéndole calle de honor, un personaje en su caballo blanco salió de no sé dónde con su amplia ruana negra, su sombrero y su capa que le resguardaba de la lluvia infinita, mientras despacio en su marcha y con un bastón en su mano izquierda tal vez para vencer a los dragones del lugar, a esos que en vez de fuego escupen cansinos ladridos y molestas mordidas.

Era un señor ya de edad avanzada con una barba pequeña y blanca como la misma bruma que nos rodeaba, unos ojos azules que cortaban la monotonía acromática del lugar y una sonrisa que era imposible en medio de tal hostilidad meteorológica. le pregunté sin dudar donde quedaba el alto que estaba buscando ya desde hace horas y con una sonrisa mientras sus manos halaban las riendas de su compañero ya envuelto en guirnaldas acuosas que le hacían temblar, me preguntó de donde era, a donde iba y de dónde venía. Le respondí con entusiasmo lo de siempre y me dijo que el alto y el ansiado límite, estaban a tan solo una curva a la izquierda del mismo lugar donde estábamos y emocionado le dije que ya era un hecho que llegaría al fin de mi viaje gracias a su buen augurio.

Me preguntó qué horas eran en ese momento y despejando el agua con mi dedo tal cual parabrisas del contador de kilometraje de la poderosa le dije que faltaban 30 minutos para la noche, es decir, las 6 de la tarde, a lo que me respondió con una sonrisa muy especial:


<“son las once de la noche donde andará mi querida”

   “sabrá dios que hijuepuente  me la tendrá entretenida”♪♪♫♫♪


Con una carcajada me despedí y dejándome la impresión que era una de las personas más esperanzadoras del viaje al indicarme que el lugar ya olía a guabinas, a guayaba, a requinto y torbellino, a café, plátano, yuca y bore, a cayena en la mañana,  a mi tierra.


El aguacero era más fuerte como si la tierra supiera que ya ni por más que el cielo escupiera ráfagas de agua,  ni por más que el viento me daba los más duros golpes no retrocedería ni un ápice hasta no lograr mi objetivo y vaya lo que siguió después fue inolvidable


El arribo,  arriba

En lo más alto de la gloria y luego de recoger del suelo unas piedrecillas blancas como mármol en bruto levante mi cabeza empapada por la lluvia inclemente y a mi izquierda logre ver un aviso humilde en madera de color verde pintado con letras rojas como aquellas señales de tránsito que me decían a cuantos kilómetros me encontraba de cierto lugar  y que tales avisos eran más grandes que el lugar donde me dirigía

Éste avisito hecho a mano en una precaria tabla de madera era el augurio de un éxito rotundo y esperado, dudado y anhelado.


<<Aquí comienza puente nacional Santander, bienvenidos>>

Y otro


<<Visite el obelisco a 100 metros>>

Difícil de creer….era como estar en la cima del mismísimo cielo y me caí de la bicicleta de la emoción tan tenaz y efusiva. Me arrodillé cual escena novelesca y la lluvia disimuló las lágrimas que no eran tanto por la emoción sino por el golpe que me di en la pierna del cual aún tengo el recuerdito, pero confieso que igual hubiese llorado de alegría, ya que por fin entraría a mi terruño por una puerta grande y poco usual pero maravillosa. El obelisco de la batalla del alto del Mazamorral a 2450 metros sobre el nivel del mar y a mi izquierda la cordillera de Fandiño y bajo mis pies el alto del Mazamorral donde lleve mi bicicleta a la que bese por haberme traído hasta aquí sin mayores resabios, subiéndola escalón por escalón como repitiendo el ritual de los templos visitados y conquistados. A mi derecha el mirador en el que gracias a la lluvia se convirtió en un planchón de cemento que sobre él no se veía nada por la tormenta brusca que me negó la chance de ver el paisaje al noroccidente, Santander y sus villas de Vélez, Barbosa, Guavatá, Sucre y claro Puente Nacional y al sur oriente, Santa Sofía, Gachantivá y Villa de Leiva a los que tampoco ya pude observar por la fantasmal cortina blanca que rodeaba mi minúsculo ser en esa albina inmensidad.

He allí el obelisco el cual sentí temor mirar hacia arriba pensando en los rayos que aun iluminaban la ya agonizante tarde y logré leer en sus bases:

“gloria a los caídos en la guerra de los mil días: “aquí la batalla del alto del Mazamorral

21 - ii -1902


A los generales liberales….

Y luego sus nombres del cual solo reconocí a Lelio Olarte como capitán de corneta….increíble, el compositor del himno cultural de puente nacional y de Santander, era el trompetero de esa batalla de hacía más de 100 años


Aquí: puente nacional Santander, república de Colombia, batalla del Mazamorral, guerra de los mil días. 


Un broche de oro para un viaje de oro pues jamás me imagine de la existencia de ese lugar y menos en mi municipio.

La montaña me dejo caer por sus faldas de paisajes de bosques más bruscos y cálidos, desapareciendo así el clima frio y llegar a los 1150 m sobre el nivel del mar, atravesando las cuatro veredas restantes. Urumal, Alto Capilla, Capilla y Peñitas, en esta última me cruce con un paisano que con su 4x 4 y en sentido contrario llevaba a su familia que me miraba con agrado por la hazaña ya casi cumplida...

Haaa claro el hijo de don Carlitos el fotógrafo

Luego de un tinto (café negro) en medio de esa trocha,  ofrecido para el frio y de una breve descripción de mi viaje mostrando mis mapas ya casi ilegibles por las gotas de lluvia seguí mi descenso que unos metros más adelante me doblaría la rueda trasera aun peor de cómo estaba, por culpa de dos rocas enormes que no evadí y que casi me destruyen el rin. ¡Qué más da!


Cruzando por la estación del tren de puente nacional y dando una vuelta al edificio en ruinas por donde alguna vez el tren traía y llevaba historias ya casi muertas en el maldito olvido. La virgen que estaba intacta miraba con agrado mi llegada y luego de seguir y seguir descendiendo arribe al hotel agua blanca a tan solo dos kilómetros de mi parada final.

Ya era totalmente de noche y la luz de mi bicicleta cada vez más débil me guiaba el camino por la vía.


Cruzando el puente del rio Suarez que estaba enfurecido y que se escuchaba a kilómetros, y llegando a las calles del pueblo que me vio nacer busque mi casita humilde para allí poder dejar ya en los recuerdos un viaje que me hizo una persona diferente, mas agradecida con la vida, que valora aún más lo que tiene y lista para enfrentar un reto aun peor, el de la rutina.

Gracias a las personas que siguieron estas líneas y que estuvieron en mi corazón…ellos son mi combustible…el recuerdo siempre





Aquí sus apoyos

Mi tía divita en estados unidos

Queridísimo Mario. Estoy encantada leyendo tu trayectoria y experiencias, perdona que no te pudiera contestar antes, el computador me está dando problemas y no pude leer mi email por varios días. Estoy curiosa no entiendo ¿si tienes moto? o ¿cicla? por favor dime que usas helmet o casco para proteger la cabeza!!!!

No he leído la segunda email, pero creo ya estás en casa, con la protección de dios, no se te olvide prenderle una luz o esperma a diosito por cuidarte en tu trayectoria y tenerte con bien. Te dejo porque quiero leer tu segundo mensaje. Me encanta la descripción de los paisajes, no se puede negar que tienes la sangre del Dr.José Joaquín casas tío de mi mami o tu “agüela”. Cuéntame si sabes de él, si no entonces averiguas.

Te quiero, diva

Hugo (compañero radioaficionado de argentina y uno de los mejores diexistas en el mundo)

Hola Marius:

Espectacular tu relato. Uno se quisiera meter en esos paisajes que tan bien describís. Imagino lo que debe ser vivirlo realmente.

Además me agrada ya que además contás las penurias o los inconvenientes, no solo lo lindo de esta experiencia única que jamás olvidarás.

Mucho éxito en el resto de la travesía, gracias por hacerme sentir tu compañero de viaje y hasta la próxima crónica.


Hugo

Argentina

Cristina (Bogotá)


"hola, espero  estés disfrutando tus vacaciones, para que no llegues más cansado de lo que ibas"

Vania (Bolivia)

Que loco eres….y ¿Por qué lo hiciste? pues que chévere me alegra mucho por ti

Los numeritos del día

Hora de inicio de pedaleo: 10 am Villa de Leiva

Temperatura: la más agradable al inicio la más dura al final con tormenta de lluvia y  rayos

Paradas. : Observatorio astronómico de los indígenas muiscas en las afueras de Villa de Leiva, desierto de la Candelaria, santuario de santo Exehomo, kilómetro 10 vía Villa de Leiva-Santa Sofía, Santa Sofía, escuela rural  Pantanillo,  alto el Mazamorral, vereda Alto capilla y Puente Nacional en mi casita

Hora final: 7:23 pm

km recorridos: 51,2kilómetros (Villa de Leiva-puente nacional)

km recorridos en total: 293,2 km (Bogotá-puente nacional)

Velocidad máxima: 45 kilómetros por hora bajando a puente nacional vereda Urumal

Velocidad mínima: 5.5 kilómetros por hora en la escuela rural pantanillo (Santa Sofía Boyacá)

Tiempo real de pedaleo: 24h 11 m 47 s

Altura máxima: 2450 m nivel del mar, alto del Mazamorral

Viento, lluvias y truenos: infinitos

Emociones: al 100%


¡Ya llegamosssssssss!




Estadísticas generales del viaje

Fecha de salida: 17 de marzo de 2009


Hora de inicio de pedaleo: 4 pm

Temperatura y clima…..excelente cualquiera que fuese

Paradas temporales:

peaje andes, castillo Marroquín, desvío a Zipaquirá, el salitre, embalse de Tominé, desvío a guasca, Guatavita, Sesquilé, paramo del crucero, el crucero, laguna de Suesca, Cucunubá, laguna de Cucunubá, Ubaté, Capellanía,  Susa, laguna de Fúquene, Tinjacá, Sutamarchan, Santa Sofía, alto el Mazamorral, vereda Urumal, vereda Alto Capilla, estación del ferrocarril Puente Nacional, hotel Agua Blanca, Boca Puente, Puente Nacional.

Etapas:

Bogotá-sopo, (17-03) Sopo-Suesca, (18-03) Suesca-Chiquinquirá, (19-03) Chiquinquirá-villa de Leyva, (20-03) villa de Leiva-puente nacional. (21-03)

Acantonamientos:

Bogotá: casa de Edwin peña col 80 cra. 78

Sopó: hotel Camelia Real

Suesca: entrada a las rocas de Suesca. Estación Monodedo patio trasero

Chiquinquirá: casa de mi gran amigo don Julio y la señora Blanca, cerca de la estación del tren o casa de la cultura

Villa de Leiva: zona central de camping junto al hotel Edén

Puente Nacional: mi casita

Fecha final de llegada: 21-03-2009

Hora final: 07:25 pm

km recorridos por día (promedio) 55 km

Velocidad máxima: 82 km por hora después de Sutamarchán

Tiempo real de pedaleo: 24 horas 11 minutos 47 segundos

Altura máxima: 3053 metros sobre el nivel del mar (paramo del crucero Suesca Cundinamarca)

Altura mínima: 1250 metros sobre el nivel del mar (Puente Nacional Santander)

Presupuesto invertido: bicicleta $ 130.000, provisiones $25.000, equipamiento: $100.000, comida, hospedaje y arreglo de cicla: $60.000

Departamentos recorridos: Bogotá distrito capital-Cundinamarca-Boyacá-Santander.

Velocidad mínima: 5.5 km por hora en la subida del alto del Mazamorral, vereda Urumal puente nacional Santander

Kilos perdidos: gracias a todo el esfuerzo logre llegar casi sin barriga lo que me ha hecho bajar tres kilos y medio y me siento más descansado que nunca…se puede decir que me quite un peso de encima. O mejor dicho del frente jajajajaj

Errores: haber llevado una cámara de fotos inservible

No llevar antena para la escucha de la radio

No aislar e impermeabilizar bien el celular

Niveles de felicidad: altísimos


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